La transición energética no solo pasa por cambiar de fuentes, sino también por repensar el uso del suelo. En los últimos años, la agrovoltaica —la combinación de energía solar y actividades agrícolas o ganaderas— se ha consolidado como una solución eficaz para integrar la producción fotovoltaica en entornos rurales de forma armónica y eficiente.
Una de sus aplicaciones más comunes es el pastoreo con ovejas en plantas solares, una práctica sencilla, económica y sostenible que cada vez más promotores y propietarios rurales eligen como alternativa de mantenimiento.
En instalaciones como la de 615 kW ubicada en entorno rural, el uso de ganado ovino permite mantener la vegetación bajo control sin recurrir a maquinaria, pesticidas ni tratamientos agresivos. Las ovejas se alimentan del pasto que crece bajo los paneles, reduciendo los costes operativos, las emisiones asociadas al desbroce mecánico y el riesgo de incendios.
Según el Fraunhofer Institute for Solar Energy Systems, uno de los centros de investigación más importantes del mundo en materia de energías renovables, la agrovoltaica puede incrementar hasta en un 60% el rendimiento total del uso del suelo, al generar simultáneamente alimentos, energía y otros beneficios ecosistémicos.
Además de controlar la vegetación, el pastoreo mejora la aireación del terreno, favorece la fertilidad del suelo y contribuye a la preservación de razas ganaderas autóctonas. Al mismo tiempo, los propios paneles solares proporcionan sombra y refugio para el ganado, especialmente en los meses más cálidos.
La agrovoltaica, y en particular el solar grazing o pastoreo solar, representa una oportunidad para reconciliar la tecnología con el medio rural, favoreciendo modelos de desarrollo más integradores y respetuosos con el territorio.








